El mercado de soja finalizó la semana con una mejora en los valores disponibles en Rosario, donde la oleaginosa cerró en $460.000 por tonelada. La cotización representó una suba de $5.000 respecto al cierre de la semana anterior, equivalente a un incremento del 1,1%.
Pese a la mejora acumulada, la última rueda de negocios mostró escasa actividad comercial. Las principales industrias procesadoras mantuvieron sus ofertas de compra sin cambios respecto de la jornada previa, reflejando un mercado cauteloso a la espera de nuevas señales tanto locales como internacionales.
En el segmento de futuros, las operaciones registraron movimientos moderados. Los contratos con entrega en julio avanzaron un dólar y finalizaron en torno a los US$327,50 por tonelada.
Por su parte, el tipo de cambio de referencia utilizado para las liquidaciones del sector exportador mostró una leve baja semanal, al ubicarse en $1.419 para la punta compradora del Banco Nación.

Mientras tanto, en el plano internacional, la soja cerró con pérdidas en el mercado de Chicago. Los contratos para entrega en julio terminaron en US$409,14 por tonelada, reflejando una baja respecto de la semana anterior.
Entre los factores que presionaron sobre los precios aparecen la caída del petróleo, que impacta directamente sobre el mercado de aceites vegetales, y las buenas condiciones climáticas que predominan en las principales regiones agrícolas de Estados Unidos, donde los cultivos atraviesan etapas iniciales de desarrollo con perspectivas favorables.
A esto se suman factores geopolíticos que continúan influyendo sobre los mercados internacionales. Las versiones sobre posibles avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán contribuyeron a moderar las expectativas de los operadores y agregaron volatilidad a las cotizaciones.
En cuanto a los cereales, la jornada mostró resultados dispares en Chicago. El maíz logró recuperar terreno y cerró con una leve mejora, impulsado por nuevas compras internacionales y por la sostenida demanda externa.
El trigo, en cambio, finalizó con bajas, presionado por mejores perspectivas productivas en Europa. Tanto Francia como Alemania registraron una recuperación en las condiciones de los cultivos gracias a las lluvias recientes, lo que fortaleció las estimaciones de cosecha para la próxima campaña.
En Brasil, además, avanza a buen ritmo la recolección de la safrinha en Mato Grosso, principal estado productor del país. Las proyecciones continúan apuntando a una cosecha récord, lo que también contribuye a moderar las expectativas alcistas en los mercados de granos.















