El fuerte aumento del gasoil impulsó una suba del 10,15% en marzo y genera presión sobre el traslado de granos en plena cosecha.
Los costos del transporte de cargas en la Argentina registraron en marzo su mayor incremento en dos años, con una suba del 10,15%, según informó la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas. El dato enciende alertas en el sector agropecuario, ya que coincide con el inicio de la cosecha, un período clave para el movimiento de granos hacia los puertos.
El informe señala que, tras más de dos años sin subas de dos dígitos mensuales, el índice volvió a dispararse impulsado principalmente por el precio del gasoil, que aumentó en promedio un 24,7% durante marzo. En algunas regiones del interior y en operaciones mayoristas, las subas incluso superaron el 27%.
El combustible es el principal componente de la estructura de costos del transporte, con una incidencia cercana al 35%. Por eso, su incremento tuvo un impacto directo en el Índice de Costos del Transporte (ICT), que acumula un alza del 15% en el primer trimestre de 2026 y del 48% en los últimos 12 meses.
Desde FADEEAC advirtieron que la magnitud del ajuste no tiene antecedentes recientes. Según el relevamiento, en apenas un mes se concentró más de la mitad del aumento total registrado durante todo 2025, lo que refleja la velocidad del encarecimiento.
El presidente de la entidad, Cristian Sanz, describió la situación como “crítica” y remarcó que el precio del gasoil alcanzó niveles elevados en comparación con la última década y con otros países de la región.
El contexto internacional también influye en esta dinámica. El conflicto en Medio Oriente impulsó el precio del petróleo Brent por encima de los 100 dólares, lo que repercute en los costos locales. Sin embargo, desde el sector sostienen que el impacto interno fue aún mayor por la falta de mecanismos que amortigüen estas subas, a pesar del desarrollo energético en zonas como Vaca Muerta.
Además del combustible, otros rubros también registraron aumentos, como los peajes, que subieron 8,26% en marzo, en línea con los ajustes en los accesos a la Ciudad de Buenos Aires.
En este escenario, el problema no solo pasa por el nivel de costos, sino por la dificultad para trasladarlos a las tarifas. Muchas empresas operan con contratos ya pactados que no contemplan estos aumentos, lo que genera un desfasaje superior al 20% en algunos casos.
Desde el sector advierten que, si esta tendencia se mantiene, podrían surgir complicaciones operativas, con riesgos de incumplimientos en los servicios y tensiones en la cadena de abastecimiento. Para el agro, esto implica un desafío adicional en plena campaña, donde el transporte resulta clave para sostener el flujo de exportaciones.















