El rebote del dólar oficial impulsó el precio local de la oleaginosa, que ganó $10.000 por tonelada, mientras el mercado internacional mostró señales mixtas.
La soja inició la semana con una recuperación en el mercado local y cerró este lunes a $450.000 por tonelada en el segmento disponible de Rosario, tras la fuerte caída registrada en los últimos días de la semana pasada.
El principal factor detrás de la suba fue el movimiento del tipo de cambio oficial, que registró un incremento cercano al 1,1% y elevó la referencia utilizada para la liquidación de exportaciones. Este ajuste permitió recomponer parte del valor en pesos de la oleaginosa, en un contexto donde las ofertas de compra continúan siendo limitadas.
A pesar de la mejora en el mercado físico, la operatoria a término mostró un comportamiento más débil. En el mercado A3, las posiciones futuras registraron retrocesos, con el contrato a mayo de 2026 ajustando en torno a los 326 dólares por tonelada.

En el plano internacional, la soja tuvo una jornada estable con leves variaciones en el mercado de Chicago, donde cerró en torno a los 426 dólares por tonelada. Durante la rueda, los precios fueron influenciados inicialmente por la firmeza de los aceites vegetales (vinculados al comportamiento del petróleo), aunque luego perdieron impulso.
El mercado global comenzó a enfocarse en la inminente publicación del informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, que podría definir el rumbo de los precios en función de las proyecciones de siembra para la campaña 2026/27. Los primeros sondeos anticipan un aumento del área destinada a la soja en Estados Unidos.
En cuanto a los cereales, la jornada mostró resultados dispares. El trigo registró una leve suba y acumuló su quinta mejora consecutiva, impulsado en parte por la demanda internacional, mientras que el maíz cerró en baja, presionado por mejores perspectivas climáticas en regiones productivas clave de Estados Unidos.
En este escenario, el mercado de granos continúa condicionado por múltiples factores: la evolución del tipo de cambio en la Argentina, las expectativas productivas en el hemisferio norte y las variables energéticas que impactan sobre los precios de los commodities agrícolas.















