El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) dio un nuevo paso en su plan de ajuste al aprobar el cierre de 14 agencias de extensión rural en las provincias de Buenos Aires y Córdoba, en el marco de una estrategia orientada a reducir su estructura y reorganizar su funcionamiento.
La decisión fue adoptada por el Consejo Directivo del organismo y se inscribe dentro de un proceso más amplio impulsado por el Gobierno nacional, que busca achicar la presencia territorial del instituto y redefinir su esquema operativo.
Las dependencias alcanzadas pertenecen a los centros regionales Buenos Aires Norte, Buenos Aires Sur y Córdoba. En territorio bonaerense, los cierres incluyen sedes en localidades como Vedia y Rojas, en el norte, y Laprida, General La Madrid, Benito Juárez, Lobería, Otamendi, Necochea, Balcarce, Mayor Buratovich y Saladillo, en el sur. En Córdoba, la medida impacta en Oncativo, La Carlota y Ucacha.
Con esta resolución, el número total de agencias eliminadas asciende a 24 si se suman los diez cierres previamente definidos, entre ellos la sede de Sáenz Peña, en Chaco, y la disolución del Centro Regional AMBA, que contaba con nueve dependencias.
El objetivo del plan es reducir la red de agencias de 299 a 252 en todo el país, en línea con la denominada “propuesta integral de Adecuación y Fortalecimiento de los Recursos Humanos”.
La reestructuración es impulsada por la conducción del organismo, encabezada por Nicolás Bronzovich, e incluye además otras medidas como la unificación de centros regionales, la eliminación de líneas de trabajo y la eventual venta de activos, entre ellos más de 42.000 hectáreas de campos experimentales.
El avance de estas iniciativas se da tras cambios recientes en la composición del Consejo Directivo, que permitieron destrabar un proceso que durante 2025 había enfrentado resistencias políticas y judiciales.
La decisión abre interrogantes sobre el impacto en el territorio, especialmente en regiones donde las agencias cumplen un rol clave en la asistencia técnica a productores y en el desarrollo de economías locales.
Mientras el Gobierno defiende la necesidad de optimizar recursos y modernizar el organismo, el recorte de su estructura marca un cambio profundo en el modelo histórico de trabajo del INTA en la Argentina.














