El rodeo bovino en la Argentina volvió a registrar una caída en 2025 y profundiza una tendencia que se arrastra desde hace varios años. Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el país cuenta actualmente con 50.920.790 cabezas de ganado, lo que representa una disminución tanto en el corto como en el mediano plazo.

En términos interanuales, la merma fue de unas 700.000 cabezas, equivalente a una caída del 1,36% respecto de 2024. Si se amplía la mirada, el retroceso es aún más significativo: desde 2022 se perdieron alrededor de 3,28 millones de animales.

El informe oficial señala que la baja se extiende a prácticamente todas las categorías del rodeo. En el caso de los terneros y terneras, se registró una reducción cercana a las 198.000 cabezas (-1,4%), vinculada a una menor cantidad de vientres en ciclos productivos anteriores.

Justamente, el segmento de vacas y vaquillonas (clave para la reproducción) también mostró un retroceso. En comparación con el cierre de 2024, se contabilizaron unas 516.000 cabezas menos (-1,8%), en un contexto marcado por altos niveles de faena de hembras durante el último año.

En contraste, las categorías de machos evidenciaron una leve recuperación. Se observó un incremento cercano al 1%, impulsado por el crecimiento en la cantidad de novillitos y toritos, que compensó la caída en el número de novillos.

Pese a la contracción del stock total, desde el Gobierno destacaron algunos indicadores positivos. Entre ellos, la relación ternero-vaca, que se ubicó en 65,2%, manteniéndose en niveles altos y por encima del promedio histórico. Este dato refleja una mejora en la eficiencia reproductiva del sistema.

En este contexto, desde la cartera agropecuaria proyectan que, de sostenerse ciertas condiciones económicas y productivas, podría comenzar a revertirse la tendencia en los próximos años.

La combinación de una demanda firme, precios sostenidos y señales de retención de animales por parte de los productores abre una expectativa de recuperación gradual. Sin embargo, por ahora, el sector continúa atravesando un escenario de menor disponibilidad de hacienda, con impacto potencial en la oferta de carne y en toda la cadena ganadera.