La cosecha de soja en la región núcleo continúa demorada por las lluvias persistentes, que no solo ralentizan el ritmo de trabajo sino que también comienzan a generar problemas de calidad en los granos.

Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, el avance de recolección alcanza apenas el 25% del área, muy por debajo del 55% que promedia esta época del año en las últimas campañas.

El reporte advierte que las condiciones climáticas siguen siendo adversas: alta humedad, escasa radiación solar y precipitaciones recurrentes dificultan el secado de los suelos y limitan la posibilidad de ingresar con maquinaria a los lotes.

Desde el organismo alertaron que este escenario no solo retrasa las tareas, sino que también representa una amenaza concreta para la calidad de la mercadería, especialmente en el norte y noreste de la región.

El consultor climático Alfredo Elorriaga explicó que abril continuará con una circulación de aire húmedo que favorecerá nuevas lluvias, lo que complica aún más la reanudación de la cosecha.

En distintas zonas ya se observan problemas concretos. En el noreste bonaerense, la recolección avanza de forma irregular por rebrotes y retención foliar, lo que obliga en muchos casos a utilizar desecantes. En el sur de Santa Fe, aparecen granos verdes e impurezas, mientras que en el sudeste de Córdoba las condiciones del suelo son muy ajustadas y podrían empeorar con nuevas precipitaciones.

Además, el exceso de humedad incrementa el riesgo de apertura de chauchas y deterioro de los granos, lo que puede traducirse en pérdidas tanto de rendimiento como de calidad comercial.

Pese a este escenario, los primeros datos de productividad muestran resultados dispares pero, en algunos casos, alentadores. La soja de primera registra rindes que van de 10 a 70 quintales por hectárea, con un promedio cercano a los 44 qq/ha, por encima de las estimaciones iniciales.

De todos modos, el factor climático sigue siendo determinante. Con nuevos episodios de inestabilidad previstos para los próximos días, el ritmo de la cosecha dependerá de las ventanas de buen tiempo que permitan retomar las tareas en una campaña cada vez más condicionada por el exceso de agua.