La Bolsa de Cereales de Buenos Aires informó que cambios en el área sembrada impactaron en las proyecciones de cosecha de dos cultivos clave: el girasol y el sorgo. Mientras el primero mejora sus perspectivas, el segundo sufre un recorte en su estimación productiva.

En el caso del girasol, la proyección de producción aumentó en 200 mil toneladas (+3,23%), alcanzando las 6,4 millones. Este ajuste responde a una ampliación de 150 mil hectáreas en la superficie sembrada, detectada tras relevamientos a campo. Además, la cosecha ya cubre el 61,1% del área apta, aunque presenta una demora del 10,2% respecto al promedio histórico debido a lluvias recientes y a la siembra tardía en algunos lotes.

A pesar de dificultades puntuales en regiones como el centro y sudeste bonaerense, afectadas por el déficit hídrico del verano, los rindes se mantienen por encima del promedio de los últimos cinco años, lo que sostiene el optimismo en torno a este cultivo.

Por el contrario, el sorgo muestra un escenario más ajustado. La estimación de producción se redujo a 2,9 millones de toneladas, producto de un recorte de 150 mil hectáreas en el área sembrada. La cosecha avanza sobre el 9,8% del total nacional, con un rendimiento promedio de 44,4 quintales por hectárea.

En paralelo, el informe también destacó mejoras en otros cultivos. La soja presenta una condición hídrica favorable en el 85% del área sembrada, mientras que el 81% de los lotes se encuentra en estado normal a excelente. Por su parte, el maíz también muestra una evolución positiva tras las recientes precipitaciones.

De este modo, el panorama agrícola combina señales alentadoras en algunos cultivos con ajustes a la baja en otros, en un contexto marcado por la variabilidad climática y la dinámica de siembra.