Un informe del mercado ganadero de Rosario advierte que el consumo interno empieza a mostrar límites frente a las subas y prevé un escenario de valores estables durante el resto del año.

El precio de la carne vacuna en la Argentina podría haber alcanzado su techo en términos reales, luego de varios meses de fuertes aumentos. Así lo señala un informe del Mercado Ganadero de Rosario (Rosgan), que detectó señales de resistencia del consumo frente a las subas registradas en los mostradores.

Con marzo ya avanzado —un mes clave para medir el comportamiento de la demanda interna— el reporte indica que comenzaron a observarse ajustes en los valores de la hacienda destinada al mercado local.

Durante la última semana, las cotizaciones de animales para faena registraron una baja significativa, especialmente en categorías orientadas al consumo interno como novillitos y vaquillonas de peso intermedio. En estos casos, los precios retrocedieron en promedio unos $200 por kilo, alejándose de los más de $5000 alcanzados a comienzos del mes.

En contraste, los novillos de mayor peso (principalmente destinados a exportación) mantuvieron valores firmes e incluso registraron leves incrementos.

Menor faena y oferta ajustada

El informe también señala que el nivel de faena continúa en descenso. Durante los primeros dos meses del año se registró una caída del 11% en la cantidad de animales procesados en comparación con el mismo período del año pasado, tendencia que se profundiza en marzo.

Esta reducción se explica en parte por la retención de animales en los sistemas de recría y engorde, aunque se espera que la brecha frente al año pasado comience a moderarse a partir del segundo semestre.

De acuerdo con las proyecciones del sector, la faena total en 2026 se ubicaría por debajo de los 13 millones de cabezas, lo que implicaría una reducción superior a las 600.000 respecto del año anterior.

Aun con un posible aumento en el peso promedio de los animales faenados, la producción total de carne difícilmente supere los 3 millones de toneladas.

De ese volumen, alrededor de 875.000 toneladas podrían destinarse a exportación, mientras que el mercado interno recibiría entre 2,1 y 2,2 millones de toneladas, aproximadamente un 7% menos que el año pasado.

Un mercado global cada vez más ajustado

A nivel internacional, el mercado de la carne vacuna atraviesa un escenario de creciente tensión entre oferta y demanda. Según el análisis del Rosgan, esta tendencia se refleja en el Índice de Precios de la FAO, que muestra un aumento sostenido en los valores de la carne bovina.

El cambio estructural comenzó en 2019, cuando China se consolidó como el principal importador mundial de carne vacuna, desplazando a Estados Unidos.

Desde entonces, la demanda internacional se mantuvo en expansión mientras que la oferta global se vio afectada por factores climáticos y productivos. En los últimos años, sequías severas redujeron la producción en países clave como Australia y Estados Unidos, que incluso registró su menor stock ganadero en más de siete décadas.

De acuerdo con proyecciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la producción global de carne vacuna podría caer cerca de un millón de toneladas en 2026, mientras que el consumo apenas compensaría dos tercios de esa reducción.

Subas por encima de la inflación

En el mercado local, el aumento de los precios de la carne vacuna fue uno de los más fuertes dentro del rubro alimentos. Datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina indican que los cortes bovinos subieron un 73% interanual hasta enero de 2026.