La provincia de Buenos Aires volvió a encender las alarmas sanitarias tras la confirmación de un segundo caso de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5 en aves comerciales. El diagnóstico fue realizado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), luego de analizar muestras provenientes de un establecimiento de reproductores padres pesados en la localidad de Lobos.
El nuevo foco se suma al detectado un día antes en Ranchos y consolida un escenario de máxima vigilancia epidemiológica en la región.
Activación del plan de contingencia
Tras la notificación de la sospecha, el organismo dispuso la interdicción inmediata del predio afectado y la delimitación de una Zona de Control Sanitario (ZCS). En ese perímetro se aplican restricciones de movimiento, refuerzo de medidas de bioseguridad, monitoreo intensivo y rastrillajes epidemiológicos para evitar la diseminación del virus.
Además, el SENASA supervisará el despoblamiento sanitario de las aves involucradas y las tareas posteriores de limpieza y desinfección, de acuerdo con los protocolos vigentes. El caso será comunicado oficialmente a la Organizacion Mundial de Sanidad Animal (OMSA), como establecen las normativas internacionales.
Impacto comercial y estatus sanitario
La confirmación del primer foco en establecimientos comerciales implicó la pérdida del estatus de país libre de IAAP, condición clave para el comercio exterior de productos aviares. Como consecuencia, se suspendieron exportaciones hacia destinos que basaban sus acuerdos sanitarios en ese reconocimiento.
No obstante, el impacto comercial es menor que en los brotes registrados en 2023 y 2025. En los últimos años, Argentina avanzó en negociaciones que permiten aplicar criterios de zonificación, regionalización y compartimentación, lo que limita las restricciones a áreas específicas sin paralizar totalmente las ventas externas.
La principal mercancía afectada es la carne aviar fresca, cuya exportación quedó restringida en alrededor de 40 destinos. Sin embargo, más de 35 países mantienen habilitado el ingreso de determinados productos y derivados, lo que implica una reducción cercana al 47% en la cantidad de mercados cerrados respecto de episodios anteriores.
Refuerzo de bioseguridad y seguimiento
Desde el punto de vista sanitario, el objetivo inmediato es contener el brote y evitar su propagación a otras unidades productivas. El organismo recordó la obligación de cumplir con la Resolución 1699/2019, que regula los protocolos de bioseguridad en granjas avícolas, incluyendo control estricto de ingresos, desinfección de vehículos y limitación del contacto con aves silvestres.
En establecimientos de traspatio, se recomienda mantener a las aves en espacios protegidos, utilizar indumentaria exclusiva para su manejo y evitar el acceso de ejemplares externos a fuentes de agua y alimento.
El seguimiento epidemiológico en las próximas semanas será determinante. Si no se detectan nuevos focos y transcurren al menos 28 días desde la finalización del sacrificio sanitario y las tareas de desinfección, el país podrá autodeclararse nuevamente libre ante la OMSA y recuperar su estatus.
Mientras tanto, el sector avícola sigue con cautela la evolución del cuadro sanitario. La industria, que atravesaba un proceso de recuperación tras brotes previos, depende del sostenimiento de los mercados externos para preservar producción y empleo.















