La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) difundió su primera proyección de producción de soja para la actual campaña y la ubicó en 48 millones de toneladas. El número deja sensaciones encontradas: implica una baja frente al ciclo anterior, pero mejora respecto de las previsiones iniciales.

De concretarse esa cifra, la cosecha quedaría 1,5 millones de toneladas por debajo de la campaña pasada, que cerró en 49,5 millones, lo que representa una merma cercana al 3%. Sin embargo, el volumen estimado supera en un millón de toneladas lo que se calculaba al inicio del ciclo agrícola.

Desde la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR señalaron que la proyección actual se apoya en la condición de los cultivos y resulta inferior a la expectativa que existía un mes atrás. El deterioro observado en el centro y sur de la región pampeana explica buena parte del ajuste, aunque ese impacto está siendo parcialmente compensado por el buen desempeño en el oeste, el centro-norte y el norte del país.

Lluvias decisivas en las próximas semanas

El informe advierte que las próximas jornadas serán determinantes para definir el piso productivo de la campaña. Lo que ocurra con las precipitaciones en los próximos 10 a 15 días será clave para evitar nuevos recortes, especialmente en las zonas más afectadas por la falta de agua.

El sur de Córdoba, el sur de Santa Fe y el centro-este de Buenos Aires figuran entre las áreas más comprometidas y necesitarían al menos 40 milímetros en la próxima semana y un volumen similar en la siguiente para estabilizar los rindes. En paralelo, se espera que las tormentas continúen beneficiando al oeste y centro-norte de Córdoba y Santa Fe, además del norte argentino, donde los rendimientos se perfilan por encima del promedio.

La mejora parcial en algunas regiones resulta fundamental para sostener la estimación actual y amortiguar el impacto de los cuadros más castigados.

Un escenario climático cambiante

Otro elemento que aporta algo de alivio es el desplazamiento del centro de alta presión que afectaba a la región núcleo. En las últimas semanas comenzaron a registrarse lluvias intermitentes que, si bien fueron aisladas, ganaron frecuencia y permitieron acumular milímetros relevantes.

Los pronósticos mantienen un tono moderadamente optimista, aunque advierten sobre la volatilidad del patrón climático. Se prevé la continuidad de sistemas con precipitaciones dispersas pero recurrentes, que podrían ir cubriendo gradualmente las necesidades hídricas.

En provincias como Entre Ríos, donde el cultivo muestra un marcado deterioro, las próximas tormentas serán decisivas para frenar las pérdidas. No obstante, la irregularidad en la distribución de las lluvias mantiene la incertidumbre sobre qué zonas lograrán recomponer su potencial y cuáles quedarán al margen de los principales aportes.

Con este escenario, la campaña de soja entra en una etapa crítica, en la que el clima tendrá la última palabra sobre el resultado final.

Pedro Mercuriali