Las altas temperaturas y la expansión del maíz tardío favorecieron durante enero el avance de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) en gran parte del país. Sin embargo, los relevamientos más recientes indican que, por el momento, el nivel de contagio de la enfermedad asociada al spiroplasma se mantiene muy bajo.

Así lo señala el 35° informe de la Red Nacional de Monitoreo, elaborado a partir de capturas realizadas entre el 17 y el 31 de enero de 2026. El trabajo anticipa un aumento previsible de las poblaciones del insecto al comenzar febrero, en línea con la época del año y la presencia extendida de cultivos tardíos, con la excepción del Centro Sur, donde continúa predominando la ausencia del vector.

Uno de los datos más alentadores del informe es que, pese a que muchos lotes ya atravesaron una parte significativa del período de mayor susceptibilidad, los análisis de infectividad realizados en el NEA y el Centro Norte no detectaron presencia de spiroplasma.

De todos modos, los especialistas advierten que el riesgo no está descartado. En especial en las zonas endémicas, una proporción importante de los cultivos aún se encuentra en estadios vegetativos, y en el Centro Norte conviven maíces tempranos y tardíos, lo que incrementa las probabilidades de colonización temprana y de eventuales daños sanitarios.

Frente a este escenario, la Red remarca la necesidad de reforzar los monitoreos, tanto mediante trampas como con observaciones directas sobre los cultivos, y de enviar muestras de insectos a los laboratorios de la red entomológica. “Detectar a tiempo en estas fases iniciales es clave para reducir riesgos y sostener la efectividad de las estrategias de manejo”, señalaron los técnicos.

En el NOA, región considerada endémica, la presencia de la chicharrita siguió en aumento en coincidencia con los primeros estadios del maíz tardío. Aunque en una cuarta parte de las trampas no se registraron capturas, en la mayoría se observaron entre 1 y 20 adultos, con mayor abundancia en zonas como Alto Verde (Tucumán) y Los Altos (Catamarca), donde predomina el maíz primaveral.

Un comportamiento similar se observó en el NEA, donde el vector estuvo presente en la mayoría de las localidades monitoreadas. Allí, cerca del 65% de las trampas registró capturas moderadas, con incrementos en áreas puntuales de Santa Fe —especialmente en Calchaquí— y de Santiago del Estero, como Colonia Alpina.

No obstante, en esta región cerca del 75% de los cultivos ya se encuentra en etapas reproductivas y otro 6% en estadios vegetativos avanzados, lo que reduce considerablemente el riesgo de infecciones vinculadas a la chicharrita.