La actividad agrícola en la zona central progresa a buen ritmo, con el cultivo de trigo ya cubriendo el 90% del área de siembra prevista, lo que equivale a 1,47 millones de hectáreas establecidas.
Se conservan aproximadamente 130.000 hectáreas, principalmente en la región norte de Bonaerre, donde el progreso ha sido del 83%.
El clima seco y las temperaturas bajas dificultan la emergencia, que se prolonga entre 17 y 18 días, sin embargo, la expectativa de productividad se sostiene elevada, respaldada por un perfil de humedad adecuado.
Técnicos locales resaltaron la importancia de contar con lluvias oportunas y estabilidad térmica para alcanzar el máximo potencial del cultivo, mientras advierten sobre la presencia de enfermedades y riesgos por heladas.
Respecto al maíz, los rendimientos del ciclo tardío son más que satisfactorios, con un 60% de la zona ya cosechada y cosechas que sobrepasan las del ciclo temprano, particularmente en el noreste de la provincia de Buenos Aires.
El maíz temprano fue más afectado por la sequía, con rendimientos que fluctuaron entre 65 y 75 quintales por hectárea, en cambio, el maíz tardío, sembrado más temprano entre el 10 y 15 de diciembre, consiguió rendimientos medios regionales de 75 a 105 quintales.
En regiones tales como Pergamino y Junín, los índices llegaron a 110 quintales por hectárea. «Se destacaron mucho más que los primeros», están de acuerdo los técnicos.
El análisis y seguimiento de esta campaña estuvo a cargo de Marina Barletta, Florencia Poeta y Cristián Russo, investigadores que se desempeñan en la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Según sus informes, el girasol mantiene su presencia en la región para la campaña 2025/26, mientras que el clima inestable pronostica chaparrones aislados e intermitentes a partir del miércoles 9 de julio.
La primera ola polar del año dejó mínimas de hasta 8 grados bajo cero, y se espera un paulatino ascenso de las temperaturas durante la segunda semana de julio, lo que marcará un cambio en las condiciones climáticas.
Las labores para culminar la siembra de trigo continúan en zonas puntuales como Junín y Pergamino, donde se priorizan variedades de ciclo corto para respetar la ventana óptima que cierra el 10 de julio. La emergencia, aunque lenta, es buena, y la expectativa es alcanzar altos rendimientos con la ayuda de condiciones climáticas favorables.
En el sur de Santa Fe, la siembra está prácticamente finalizada, y los técnicos monitorean atentamente posibles daños por enfermedades y heladas que puedan afectar el desarrollo del cultivo.
En el maíz, el manejo riguroso para controlar la “chicharrita”, principal vector de enfermedades, fue fundamental para lograr una campaña con buenos resultados pese a la sequía.
La estrategia incluyó monitoreo constante y siembras oportunas para evitar los picos poblacionales del insecto. Las recientes heladas también colaboran para reducir la población de esta plaga, beneficiando la campaña 2025/26.














