Lluvias intensas y concentradas dejaron suelos saturados y frenaron el avance de las tareas agrícolas en zonas clave
Las fuertes precipitaciones registradas en las últimas horas en la región central de la Argentina generaron un escenario adverso para el sector agropecuario, justo en un momento clave de la campaña de granos gruesos. Con acumulados muy dispares según la zona, los excesos hídricos provocaron anegamientos y dificultan el ingreso de maquinaria a los campos.
En distintas áreas productivas, los suelos quedaron con escasa firmeza, lo que obliga a frenar o retrasar la cosecha. Esta situación se vuelve especialmente crítica en regiones donde los trabajos venían avanzando con normalidad y ahora enfrentan interrupciones por el clima.
El fenómeno se caracterizó por su marcada irregularidad. En el norte de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se registraron picos de hasta 80 milímetros en zonas cercanas a Conesa, mientras que en localidades cercanas los valores fueron considerablemente menores. Esta heterogeneidad se repitió en toda la región central.

En Córdoba se dieron algunos de los registros más elevados, con acumulados que superaron los 118 milímetros en localidades como Inriville. En Santa Fe, las lluvias se concentraron principalmente en el centro-oeste provincial, con máximos cercanos a los 56 milímetros. Por su parte, Entre Ríos mostró un fuerte contraste entre el sur, con registros significativos, y el norte, donde prácticamente no hubo precipitaciones.
Si bien en algunos casos las lluvias aportan humedad necesaria para los cultivos, en este contexto generan más complicaciones que beneficios. Los excesos afectan la calidad de los granos, demoran la recolección y pueden provocar pérdidas económicas para los productores.
Además, la situación podría agravarse en los próximos días. Los pronósticos anticipan nuevas precipitaciones, lo que incrementa la incertidumbre en el sector. Mientras algunas zonas logran recuperar niveles hídricos adecuados, otras enfrentan un panorama cada vez más complejo, con riesgos tanto productivos como logísticos en plena campaña agrícola.















