Las precipitaciones mejoraron las reservas hídricas en la región agrícola, aunque en algunas zonas los acumulados fueron muy intensos y podrían complicar la cosecha.
Las lluvias registradas en los últimos días en la principal región agrícola del país aportaron alivio para los cultivos, aunque también encendieron alertas en zonas donde los acumulados fueron muy elevados.
Tras jornadas de altas temperaturas y humedad, las precipitaciones llegaron en un momento clave para la campaña de granos gruesos, especialmente en áreas del norte de la provincia de Buenos Aires, el sur de Santa Fe y Córdoba.
De acuerdo con datos relevados por la Bolsa de Comercio de Rosario, la región núcleo registró lluvias moderadas pero extendidas durante el fin de semana.
Entre los principales registros se destacaron 66 milímetros en Bengolea, 35 mm en Guatimozín y 30 mm en Hernando. En otras localidades, como Canals, Bell Ville, Monte Buey y Sunchales, los acumulados oscilaron entre 8 y 14 milímetros.

Fuertes acumulados en Córdoba
Las precipitaciones más intensas se registraron en el sur y sudeste de la provincia de Córdoba.
Según datos del sistema de la Administración Provincial de Recursos Hídricos, en estaciones como Cuenca Santa Rosa, en la localidad de Viamonte, se superaron los 245 milímetros en lapsos de entre 6 y 24 horas.
Este tipo de eventos, si bien mejora las reservas de humedad del suelo, también genera preocupación por posibles anegamientos y dificultades logísticas en plena cosecha.
Registros dispares en Buenos Aires y La Pampa
En el sudoeste de la provincia de Buenos Aires se registraron algunos de los acumulados más elevados. Localidades como Sierra de la Ventana alcanzaron los 116 milímetros, mientras que Tres Picos superó los 100 mm.
En otras zonas del norte bonaerense, los registros fueron más moderados, con precipitaciones que oscilaron entre 8 y 32 milímetros.
Por su parte, en La Pampa las lluvias se distribuyeron de manera más uniforme. Entre los registros más destacados figuraron Dorila con 72 milímetros, Metileo con 40 mm y Uriburu con 42 mm.
Impacto en la producción
En términos generales, las precipitaciones son consideradas positivas para los cultivos de soja y maíz, que atraviesan etapas clave de definición de rindes y llenado de granos.
Sin embargo, en zonas donde los acumulados fueron más elevados —principalmente en el sur de Córdoba y el sudoeste bonaerense— comienzan a aparecer riesgos vinculados a excesos hídricos, pérdida de calidad en los cultivos y complicaciones para el ingreso de maquinaria en los lotes.
De este modo, el panorama hídrico de la región agrícola queda marcado por una fuerte heterogeneidad: mientras algunas áreas recuperan humedad fundamental para sostener la producción, otras enfrentan un delicado equilibrio ante lluvias que podrían superar la capacidad de absorción de los suelos.















