Productores y visitantes de distintas regiones recorren la megamuestra en San Nicolás y comparten miradas diversas sobre la actualidad del sector agropecuario.
La edición 2026 de Expoagro vuelve a reunir a miles de actores del sector agropecuario que llegan desde distintos puntos del país para conocer tecnologías, evaluar inversiones y debatir sobre la actualidad del campo.
Como ocurre desde hace dos décadas, la muestra que se realiza en el predio ferial y autódromo de San Nicolás de los Arroyos también funciona como un termómetro de la realidad productiva, donde productores, contratistas, docentes rurales y delegaciones internacionales intercambian experiencias y opiniones sobre el presente del agro.
Entre ellos se encuentra el productor ganadero Eduardo Farina, de 64 años, quien viajó más de 800 kilómetros desde la localidad bonaerense de Mayor Buratovich junto a su esposa, la docente rural jubilada Iris Echarte.
El productor explicó que su establecimiento combina agricultura con ganadería, aunque la cría bovina es su principal actividad. Según señaló, el sector ganadero atraviesa un momento más favorable luego de varios años de dificultades.

“Hoy la ganadería se recompuso un poco y volvió a posicionarse mejor. El feedlot lo había dejado porque no cerraban los números, pero ahora vuelve a ser rentable, aunque hay que volver a armar todo el sistema productivo”, comentó durante su recorrida por la exposición.
Farina también analizó opciones de financiamiento para incorporar equipos de riego en su establecimiento. En la región donde produce, gran parte de la actividad agrícola depende del agua que llega desde el Río Colorado a través de canales.
Su esposa explicó que en esa zona el riego se realiza por mantos o canales, a diferencia de otros sistemas como el pivote central o el riego por goteo, más comunes en otras regiones agrícolas del país.
En el plano político y económico, Farina consideró que hubo algunos cambios positivos para el sector desde la llegada al poder del presidente Javier Milei, aunque advirtió que las inversiones en el campo requieren previsibilidad y financiamiento a largo plazo.
“Son decisiones importantes y hay que analizarlas bien. A veces, por querer crecer rápido, uno puede terminar retrocediendo”, señaló.
Por su parte, Echarte remarcó la importancia de contar con políticas estables para el sector. “Las reglas de juego deberían mantenerse en el tiempo. Muchas veces cambian con cada gobierno y eso genera incertidumbre”, afirmó.
Otra mirada llegó desde la provincia de Santa Fe. El productor agrícola Diego Riera, oriundo de la ciudad de Firmat, explicó que su actividad se concentra en la producción de maíz, soja y, en algunos años, trigo.
Riera contó que abandonó la ganadería tras varios años de baja rentabilidad y episodios de robo de hacienda. Aunque reconoció que el sector ganadero atraviesa una etapa más favorable, consideró que muchos pequeños productores ya dejaron la actividad.
El productor también cuestionó algunos aspectos del funcionamiento del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, al señalar que ciertas exigencias burocráticas dificultan el trabajo de los establecimientos más chicos.
En cuanto al contexto económico, se mostró cauto respecto de las perspectivas del sector. Según explicó, en los últimos años los costos de producción aumentaron más rápido que el precio de los granos, lo que redujo los márgenes de rentabilidad.
Las opiniones recogidas entre los visitantes reflejan un clima mixto en la megamuestra: mientras algunos productores observan señales de recuperación en determinadas actividades, otros mantienen cautela frente a los desafíos económicos que todavía enfrenta el agro argentino.















