La canasta láctea mostró una inflación interanual de 29.9% versus un 39.6% el promedio de alimentos y bebidas no alcohólicas

Las industrias lácteas están registrando dificultades crecientes para trasladar aumentos de costos a los consumidores argentinos, lo que compromete su capacidad de compra de la leche cruda a tamberos, dado que la mayor parte de la producción se destina al mercado interno.

En el último año, según los últimos datos publicados por el Indec, la canasta láctea mostró una inflación interanual de 29.9% versus un 39.6% el promedio de alimentos y bebidas no alcohólicas en comercios y supermercados de la ciudad de Buenos Aires. La misma brecha se había presentado en los meses de julio y agosto.

En el segmento lácteo, las mayores variaciones interanuales correspondieron a la manteca (+36.3%), el dulce de leche (+35.5%), mientras que el producto más planchado fue el queso cremoso (+24.9%).

La canasta cárnica vacuna –integrada por el asado, carne picada, paleta, cuadril y nalga– ajustó prácticamente en línea con el promedio general al registrar una inflación interanual del 38.2% (con un máximo del 44.5% en el caso de la paleta).

La canasta de productos farináceos básicos en la ciudad de Buenos Aires experimentó un aumento promedio interanual de precios de 52.4%, el cual estuvo liderado por la harina de trigo común 000 con un ajuste del 152%, seguido por los fideos secos guiseros (+74.6%), el pan francés (+69.4%) y las galletitas dulces envasadas (+37.4%).

Sin embargo, el pan de mesa industrial registró un ajuste interanual de apenas el 21.0%, lo que indica –al igual que en el caso de los lácteos– que la posibilidad de trasladar aumentos de costos está restringida por una caída sustancial de la demanda.