La Mesa de Enlace y la Asociación de Semilleros Argentinos avanzan en una propuesta conjunta antes de que el Gobierno envíe su proyecto al Congreso. El uso propio y la adhesión a UPOV 78 o UPOV 91 concentran las principales diferencias.

La reforma de la Ley de Semillas 20.247 volvió a ganar protagonismo en el sector agropecuario. Mientras el Gobierno prepara una iniciativa para actualizar una normativa vigente desde 1973, representantes de los productores y de la industria semillera comenzaron a trabajar en una propuesta que permita acercar posiciones.

El encuentro reunió en la sede de CONINAGRO a las cuatro entidades que integran la Mesa de Enlace —Sociedad Rural Argentina, Federación Agraria Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas y CONINAGRO— con representantes de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA).

La intención es alcanzar algunos consensos técnicos antes de que el debate llegue al Congreso. Aunque existen diferencias sobre el esquema que debería adoptar la nueva legislación, ambas partes coinciden en que el marco actual necesita ser actualizado.

“Todos somos conscientes de que hay que mejorar la legislación”, sostuvo Andrea Sarnari, presidenta de Federación Agraria Argentina.

La dirigente planteó que productores e industria tienen intereses complementarios: los agricultores necesitan acceder a nuevas tecnologías para mejorar la producción, mientras que las empresas semilleras requieren condiciones que les permitan desarrollar e invertir en esas tecnologías.

El uso propio, uno de los puntos de acuerdo

Uno de los avances de las conversaciones fue el reconocimiento de dos modalidades para el uso propio de semillas: una gratuita y otra bajo un esquema de pago.

Según explicó Sarnari, productores y empresas lograron acercarse en este aspecto y admitieron la necesidad de contemplar ambos mecanismos dentro de la futura normativa.

“Los productores necesitamos contar con la mejor tecnología y tener acceso a esa tecnología, y la industria semillera necesita producir esa tecnología para nosotros”, señaló.

Desde ASA, Alfredo Paseyro explicó que la mesa de trabajo surgió a partir de las reuniones convocadas por la Secretaría de Agricultura. Luego de esos primeros encuentros, la industria propuso avanzar en una instancia conjunta con las entidades de la producción para analizar las distintas alternativas que ya estaban planteadas.

UPOV 78 o UPOV 91, la principal diferencia

Más allá de los puntos de coincidencia, todavía persisten diferencias importantes respecto del sistema de protección de las variedades vegetales.

Uno de los principales debates está relacionado con la eventual adhesión de Argentina al convenio UPOV 78 o al UPOV 91, dos marcos internacionales que establecen diferentes niveles de protección sobre los derechos de los obtentores de variedades vegetales.

La discusión será uno de los aspectos centrales de la reforma, ya que involucra tanto el acceso de los productores a las semillas como los derechos de propiedad intelectual y los incentivos para que las empresas desarrollen nuevas variedades.

Con el Gobierno preparando su proyecto, la Mesa de Enlace y los semilleros buscan llegar a una posición común que permita reducir las diferencias y presentar alternativas consensuadas antes de que la discusión legislativa comience formalmente.

Pedro Mercuriali