Los excesos hídricos afectan caminos y lotes en plena campaña de soja y maíz, con fuertes acumulados en Córdoba y Buenos Aires.
Las precipitaciones registradas en los últimos días volvieron a poner en jaque al sector agropecuario en la principal región productiva del país. Con lluvias intensas pero muy desiguales, el avance de la cosecha gruesa se ve cada vez más condicionado por la falta de piso en los campos y el deterioro de los caminos rurales.
En zonas clave como Córdoba se registraron los mayores acumulados, con picos que alcanzaron los 125 milímetros en localidades como Brinkmann. Este volumen de agua, concentrado en pocas horas, generó anegamientos y complicaciones operativas en pleno tramo decisivo de la campaña.
El impacto también se hizo sentir en el norte de Buenos Aires, donde localidades como Villa Ramallo y Guerrico registraron lluvias cercanas a los 68 milímetros, afectando tanto la recolección como el transporte de granos hacia los puertos.

En tanto, en Entre Ríos y La Pampa los acumulados fueron más moderados (con registros de 32 milímetros en Bovril y Conhello), aunque igualmente suficientes para generar demoras en zonas con suelos ya saturados.
El principal problema no radica solo en la cantidad de agua caída, sino en su distribución irregular. Mientras algunos sectores recibieron lluvias excesivas, otros quedaron prácticamente al margen, configurando un escenario heterogéneo que dificulta la planificación de las tareas agrícolas.
En este contexto, los caminos rurales se convirtieron en uno de los puntos más críticos. El tránsito pesado, esencial para el traslado de la producción, se vuelve prácticamente imposible en muchas zonas, lo que retrasa la salida de los granos y suma presión logística en plena campaña.
A la espera de una mejora en las condiciones climáticas, productores y contratistas enfrentan un panorama incierto. Las demoras no solo afectan los tiempos de cosecha, sino que también pueden impactar en la calidad de los cultivos y en los costos operativos, en un año ya marcado por la volatilidad económica y climática.















