Las legumbres, semillas comestibles de la familia de las leguminosas, atraviesan un momento destacado en la Argentina. Además de su alto valor nutricional y su aporte a la seguridad alimentaria, cumplen un rol clave en la sustentabilidad agrícola, al mejorar la fertilidad de los suelos y reducir la necesidad de fertilizantes sintéticos.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la producción podría alcanzar 1,37 millones de toneladas en la campaña 2025/26, lo que representaría el mayor volumen de al menos los últimos cinco años.

Un mapa productivo con fuerte impronta regional

La distribución territorial responde al ciclo de cada cultivo.

El poroto —principal legumbre de verano— se concentra en el norte argentino, mientras que las variedades invernales muestran mayor dispersión. El garbanzo se siembra principalmente en el norte y centro del país, en tanto que la arveja y la lenteja predominan en la región pampeana.

En las últimas cinco campañas, el poroto explicó en promedio el 72% del área total destinada a legumbres. Detrás se ubicaron el garbanzo y la arveja, con el 12% cada uno, y finalmente la lenteja, con el 4%.

Superficie: leves ajustes tras un pico histórico

Después del fuerte crecimiento registrado en 2024/25, el área sembrada para 2025/26 mostraría una leve baja interanual del 0,41%, de acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. Aun así, las 952.100 hectáreas proyectadas se mantienen por encima del promedio del último lustro.

Dentro del detalle por cultivo:

  • Poroto: alcanzaría un récord histórico de 679.000 hectáreas, con un leve incremento interanual.

  • Arveja: crecería 27% hasta 136.100 hectáreas.

  • Lenteja: también subiría 27%, con 40.000 hectáreas, acercándose a los máximos de 2021/22.

  • Garbanzo: caería 36% y se ubicaría en 97.000 hectáreas.

Consumo, exportaciones y desafíos

El complejo de legumbres mantiene una fuerte orientación exportadora, con mercados que demandan cada vez más proteínas vegetales. En paralelo, el consumo interno todavía muestra margen de crecimiento, especialmente en un contexto global que impulsa dietas más saludables y sostenibles.

Entre los principales desafíos sectoriales figuran la volatilidad climática, la necesidad de mayor agregado de valor y la consolidación de mercados externos estables. También se destacan cuestiones logísticas y la competencia internacional, en un escenario donde la eficiencia productiva resulta determinante.

Con un volumen proyectado récord y una base productiva diversificada, las legumbres se posicionan como un complejo estratégico dentro del entramado agroindustrial argentino, con potencial para seguir expandiéndose en los próximos años.