La Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur Ampliado (FARM) presentó este lunes su documento de posicionamiento ante la COP30, que se desarrolla en Belén, Brasil, con un mensaje central: la agricultura no es parte del problema climático, sino de la solución.

La organización, que agrupa a entidades de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Chile y Colombia, defendió el rol del agro como actor clave para la mitigación del cambio climático y advirtió sobre el avance de regulaciones ambientales internacionales que podrían transformarse en barreras comerciales encubiertas.

La voz del campo en el debate climático

“El agro del Mercosur Ampliado tiene un papel estratégico, no solo en la producción de alimentos, sino en la mitigación del cambio climático”, sostiene el documento.

En ese sentido, la FARM destacó que los sistemas productivos de la región aplican prácticas de bajas emisiones, capturan carbono y conservan biomas naturales, combinando innovación tecnológica con sostenibilidad. Por eso, reclama que su contribución sea reconocida explícitamente en las negociaciones internacionales.

La organización insistió en que los productores rurales deben ser considerados actores centrales de la acción climática y la seguridad alimentaria, y no simples receptores de normas.

Regulaciones ambientales y comercio: un equilibrio delicado

Uno de los puntos más fuertes del pronunciamiento está vinculado a las Medidas Climáticas Relacionadas con el Comercio (TRCM).

La FARM alertó que algunas políticas impulsadas por la Unión Europea, como el Pacto Verde, el reglamento de deforestación (EUDR) y el mecanismo de ajuste de carbono en frontera (CBAM), pueden convertirse en “barreras comerciales injustas” que penalicen a los países en desarrollo.

Según el texto, estas normas “no consideran las realidades productivas del hemisferio sur” y generan “confusión entre consumidores”, afectando la competitividad de las exportaciones agropecuarias.

La federación pidió que las políticas ambientales internacionales se construyan sobre bases científicas, transparencia y cooperación, y no desde criterios unilaterales.

Participación del agro en las metas climáticas

La FARM reclamó que las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs), establecidas en el Acuerdo de París, se elaboren junto al sector productivo, para garantizar metas realistas.

También pidió “ajustar las métricas” utilizadas para medir el aporte del agro, ya que los indicadores actuales —señala— “subestiman la capacidad de captura de carbono y las buenas prácticas de los productores”.

La entidad respaldó además el Trabajo Conjunto sobre Agricultura y Seguridad Alimentaria de Sharm el-Sheikh (SSJWA), que permite visibilizar las políticas en marcha en la región, como el Plan ABC+ en Brasil, el Sello de Triple Impacto en Argentina y los programas de baja emisión en Chile, Uruguay y Paraguay.

Financiamiento y transición justa

Otro de los ejes centrales del documento es el financiamiento climático. La FARM apoyó el Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado (NCQG), que prevé movilizar US$ 1,3 billones anuales hasta 2035, según el Roadmap Bakú–Belén.

Sin embargo, advirtió que esos fondos deben llegar efectivamente a los productores rurales, con métricas científicas que aseguren una distribución justa y promuevan una transición sostenible y socialmente equilibrada.

En cuanto a los mercados de carbono, la federación pidió que el Artículo 6 del Acuerdo de París se implemente considerando la adaptación y la realidad de la agricultura tropical, con indicadores claros y verificables.

Entre las prácticas destacadas mencionó los sistemas integrados de agricultura, ganadería y forestación, la conservación de suelos, la mejora de pasturas y la eficiencia hídrica, que ya están en marcha en varios países del bloque.

Una oportunidad para la región

La FARM subrayó que la realización de la COP30 en la Amazonía es una oportunidad histórica para que el mundo reconozca el modelo sostenible de la agricultura tropical.

“El campo del Mercosur Ampliado ya está haciendo su parte. Lo que pedimos es que se nos reconozca como parte de la solución y no como el problema”, concluye el documento.